Erith, el hada de cristal
Hace muchas décadas, cuando las historias aún no eran leyendas y la vida transcurría dentro los cuentos de hadas, cuando las hadas habitaban tranquilamente sobre la faz de la tierra en armonía con otros seres mágicos, los hombres fueron creados como los únicos seres no mágicos para aguardar la seguridad de estos diminutos y cada vez más frágiles personajes.
El mundo el cual había sido la cuna de todas las hadas y ninfas inexplicablemente se había transformado en un medio hostil para ellas y necesitaban de cuerpos más grandes y fuertes para protegerlas. Con ese fin fuimos creados los humanos, para poder transportar a estas diminutas figuras mágicas de un lugar a otro o de una vida a otra.
Las hadas, provenían de largos linajes de anteriores vidas, de grandes guerreras y sabios elfos.
Hoy en día las identificaríamos como almas, almas presentes en cuerpos diminutos.
Estas pequeñas ninfas tenían una misión, su misión era la de dar consejos a caballeros perdidos como la famosa dama de el lago a Lancelot, infundir coraje a alguna desesperada amazona que había perdido a una compañera en combate o dar apoyo místico en la elaboración de los diférentes brebajes a magos y brujas.
Os preguntareis como puede ser que las hadas dieran apoyo a brujas, puesto que estas no son buenas, pero por lo contrario de lo que muchos cuentos nos han hecho creer, las hadas no eran seres buenos ni malos, carecían de la percepción de lo bueno y lo malo.
Ellas solo infundían valor y conocimiento, daban rumbo a los perdidos. No podían ponerse en el lado del bien o del mal o el mundo perdería el equilibrio y llegaría a su fin, ellas tenían como acometido la perpetuidad de la existencia y aún aunque ahora ocultas, hoy en día siguen con su laborioso acometido.

En cuanto llegó al mundo de las hadas, todos se dieron cuenta que era diferente, erith nació con un cuerpo de cristal, toda ella era cristal hasta sus diminutas alas.
Erith, creció bajo la seguridad de sus demás hermanas, no era usual que un hada necesitara protección, ya que no había ser, ni medio que constituyera amenaza para ellas ya que no eran amenazantes para ningún habitante de la tierra porque ellas solo existían para guiar a los perdidos, sin noción, posición, ni prejuicio.
La pequeña erith enseguida demostró su gran poder, pero los más antiguos no le dejaban dar rienda suelta a su potencial por miedo a que se rompiera.
Al llegar a la adolescencia, erith se rebeló a su clase, ella nació y estaba destinada a ayudar a otros y en el interior de su alma ansiaba tener la oportunidad de guiar a otro ser.
Edith, iba a ser enviada a la laguna de la estabilidad donde el consejo de sabios indicó que seria la morada mas segura para esta excepcional hada de cristal, pues no podía vivir mucho tiempo en tierra, su cuerpo era demasiado frágil y cualquier impacto seria mortal para ella y su clan no podía dedicar tanto tiempo en su protección, pues debían ayudar a otras seres.
En el lago la esperaría otro clan, un clan que vivía dentro de las aguas y donde ella no tendría ningún problema y viviría el resto de su existencia sin tener que preocuparse por su fragilidad.
Erith, no pudo hacer nada al respecto, su opinión de nada servía puesto que su estado, y cuidado repercutía al resto de sus semejantes y la decisión ya había sido tomada por ella.
En una de sus muchas tardes a solas, la diminuta y frágil erith, escapó sola en busca de alguien al que ayudar, se adentró en las profundidades del verde bosque y disfrutó de la grandiosa belleza de la naturaleza y la vida que habitaba en ese inmenso y frondoso paraje. Voló y voló durante horas y cuando el sol empezó a cubrir de rojo intenso las copas de los arboles, erith decidió volver de regreso, furiosa consigo misma por no haber podido haber encontrado a nadie al que ayudar.
De vuelta a el nido de las hadas del bosque, erith, escucho un gemido, era como un llanto pequeño, buscó de donde provenía y a través de las hojas divisó a un joven, un apuesto caballero a la orilla de el rio.
En apariencia el caballero se veía alegre, sonreía al haber pescado un gran ejemplar y cualquiera que hubiera estado cerca lo calificaría de un joven muy contento y feliz consigo mismo, pero erith seguía escuchando ese pequeño llanto y se acercó.
Cuando llegó frente al caballero, los ojos del mismo se quedaron petrificados, entonces ella le preguntó si podía ayudarle en algo, a lo cual el noble caballero contesto muy agradecido por el ofrecimiento de la gentil ninfa, que en esos precisos momentos no necesitaba de su ayuda.
El hada no podía creer que sus poderes fallaran de tal modo, ella escuchaba llorar al caballero, en cambio, nada en el hacia demostrar ese hecho.
El caballero se quedo hipnotizado ante la peculiaridad del hada y pregunto justo cuando el hada se volvía sobre sus pasos, defraudada para marchar:
- Perdóneme la osadía gentil hada, pero he tenido el gran placer de poder vislumbrar a muchas de su especie, pero ninguna como vos. Disculparía mi atrevimiento al preguntarle el ¿porqué de su originalidad?
El hada se sorprendió al escuchar una pregunta directa de un humano hacia una de su especie y mas aún, preguntando por algo que no se refería a ellos mismo. La raza de los humanos había sido creada con un gran talón de Aquiles, su arrogancia, su egocentrismo, no era usual que un humano se preocupara por algo o alguien que no fueran él o los de su familia.
El hada se giró para castigar al prepotente humano por su descortés curiosidad. Pero cuando estuvo a la altura de sus ojos, vislumbro que no era un humano normal, en sus ojos no había curiosidad con maldad, solo honesta y sencilla curiosidad por lo diferente, sin prejuicios ni intención de burla, de hecho la diferencia de esta hada, hacia que el humano estuviera mas atraído por ella.
Erith, le explicó el motivo de su diferencia y estuvieron hablando durante horas y sin saber porque desnudaron mutuamente sus almas, se explicaron todos sus anhelos, deseos y temores con una necesidad urgente, como si la vida los hubiera estado guiando, como dos polos de imán en diferentes sitios y que poco a poco van buscando su camino para encontrarse. Sintieron que ya se conocían de antes, ¿de una vida pasada tal vez?
Sin darse cuenta, las pasaron horas y cuando regresó a su morada, erith no podía quitarse de la cabeza lo peculiar de la situación. El humano le rogó que quedaran para verse al día siguiente, y ella, sin pararse a pensar si era lo correcto, se dejo llevar por sus instintos y acepto la oferta.
Pasaron los días, y cada tarde se veían en la misma orilla de siempre para compartir sus emociones, sentimiento e ideas. Y sin casi poder hacer nada por evitarlo, de los dos nació un intenso sentimiento, cuando se miraban sus ojos brillaban de emoción.
Cada atardecer, al regresar a casa el hada, pensaba en lo que había estado hablando con el caballero aquella tarde y algunas veces se le había escapado por debajo de la nariz una pequeña sonrisa pero aún pequeña, no lo suficiente como para pasar desapercibida por algunos de los miembros del clan.
Estos, se preguntaban el porqué de su felicidad. Llegaron a pensar, que el hecho de que se acercara la fecha en la cual erith tendría que partir hacia el lago, la hacia mas dichosa, porque eso significaría que ya no tendría que estar preocupada por su seguridad, muchos dejaron de darle importancia a esas sonrisas sin motivo de la joven hada. Todos, menos la mas anciana de las hadas, la cual empezó a desconfiar de lo que hacia el hada de cristal por las tardes, en su ausencia para tal alegría.
Esa noche erith acabó antes que el resto de cenar y se dirigió a su pequeño rincón de hojas acomodado como pequeña cama y relajada sobre su lecho, empezó a pensar en aquel atento y agradable caballero. ¡Que diferente era de el resto de los de su especie! Recordó el llanto que escucho, cada día lo escuchaba un poco menos, pero aun estaba allí y no lograba entenderlo, puesto que jamás lo vio llorar ni lamentarse, de hecho sus comentarios eran de lo mas optimistas y alegres. Era algo que la mantenía sin calma, no lo lograba entender.
A la tarde del siguiente, erith regresó nuevamente al encuentro de su gran amigo el caballero, cuando la mas anciana de las hadas regresó antes de lo normal a la guarida y vio que erith no estaba, con una gran preocupación monto una patrulla en su búsqueda y cuando la encontraron de camino hacia casa, erith se quedo muy sorprendida de verlos regresar antes de tiempo.
Se ocasionó un gran revuelo al descubrir que la pequeña hada se había dedicado a salir sola por el bosque todas las tardes desde que nació la sonrisa en su cara. El resto de las hadas se escandalizaron por el hecho de que la joven hubiera puesto en peligro su vida, de hecho, ese era un gran temor para las hadas, que aunque no tenían enemigos en el mundo, tambien podrían sufrir accidente, muy difícilmente, ya que eran fuertes y muy ágiles.
Pero si se daba el caso y morían, a su vez moría una estrella y el corazón de un alma afín. A veces era una criatura mágica, un mago, un elfo o incluso un humano.
Jamás se ponían en peligro en vano, puesto que el precio a pagar era muy alto, además si morían las estrellas ¿como se iluminaria la noche, y a donde se solicitarían los deseos?
Este hecho, hizo que se agilizara el viaje para enviar a erith hacia el lago de la estabilidad. La mañana siguiente se enviaría escoltada hacia su nuevo hogar. Y una sola pregunta golpeaba la cabeza de la diminuta ninfa, ¿Volvería a ver querido amigo?
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